Los pijos de España (una historia)

La periodista Raquel Peláez publica con Blackie Books 'Quiero y no puedo: Una historia de los pijos de España'

Septiembre llegó y siempre me hace ilusión. Como un Año Nuevo 2.0, caigo en eso de llenarlo de propósitos y objetivos, que seguramente se conviertan en la zancadilla de mi autoestima del futuro. De momento, elijo creer que voy a poder mandaros una cartita a la semana. Aunque soy escéptica y honesta: miles de cosas más tendrán mayor prioridad que esto. Pero hoy no va una reflexión aquí sobre lo que el internet de la creación de contenido ha hecho con nuestras aficiones. Al menos, mi intención es contar cosas de los libros que he leído porque me apetece. No siempre serán novedades, pero justo es lo que más leo ahora por trabajo. Tampoco abandono el original y verdadero uso de esta newsletter, muy distinto (y también bastante más inconsistente). Con septiembre llega la rentrée literaria y esta vez mi trabajo me está permitiendo la que considero una privilegiada visibilidad sobre el panorama de novedades, así que por aquí quiero acercaros algunas pildoritas. Lo que sí os puedo asegurar es que en esta NL no caerá ningún libro que no me haya gustado, porque esto lo hago solo para mí. Puede que no estén todos los que son, pero sí serán todos los que estén. No sé si me explico. 

Tuve la suerte de leer este verano Quiero y no puedo, el ejercicio de historiografía sobre los pijos patrios de la periodista Raquel Peláez. Cuando la entrevisté para el número actual de Vogue España, era un poco como si nos conociéramos de antes. Supongo que el mundo de la edición de moda es pequeño. 

La perspectiva periodística de Raquel es clave para abordar este libro, no solo porque su estructura parte un poco de su cuaderno de bitácora profesional, sino porque la mirada de una editora de moda es la única capaz de explicar, con claridad y sin ambages, por qué los significantes estéticos están tan adheridos no solo a la realidad socioeconómica, sino también al universo de afinidades y aspiraciones con los que soñamos. Qué es un pijo tiene que ver con quién tiene poder, pero también con qué es lo que define el poder cuando careces de él. 

Una sim sale a hacer footing vestida con un polo de rugby y un pantalón corto junto a lo que parece una casa de campo en Inglaterra.

A veces también juego con Sims pijos y les hago casas que podrían salir en House & Garden UK.

Además de esta dimensión estética y política, Raquel no se limita a describir el sentido de coolness de una época, década por década en la historia de España desde el XIX, sino que nos hace conscientes de que esta expresión aspiracional también se fabrica y es resultado de un ecosistema que queda inaccesible para el conjunto la población. Para mí, lo que ha dotado este libro en auténtico servicio público y lo convierte en una herramienta de trabajo útil como bibliografía de moda, es que Raquel sintetiza décadas de crónica rosa y nos las traduce. Sorpresa, esas páginas amarillistas, rosas, del corazón o como queramos llamarlo, que se apilan en la mesa de las peluquerías de nuestro barrio y que leen las señoras mientras esperan que el color se fije en su cabello, contienen en realidad una crónica salmón encubierta. Son puro informe de economía en forma de vestidos de gala y mansiones recargadas. Las señoras saben algo que una suscripción al Financial Times no te aporta: quién tiene poder y por qué motivo (a menudo es lo mismo que preguntar de quién lo ha heredado). 

Es cierto que la crítica afilada a la procedencia de los ricos no suele aparecer en esas páginas del corazón. Pero, seamos honestos, tampoco en el Financial Times. Eso hay que completarlo siempre en otras lecturas y desde otras inquietudes. Leyendo el libro de Raquel he entendido cosas, he ascendido por árboles genealógicos que explican muchísimo del paisaje sociopolítico español de hoy. 

Quiero y no Puedo de Raquel Peláez libro

Para mí, Quiero y no puedo entra analizar un poco la egagrópila familiar de la familia pudiente de Carcoma (Layla Martínez, publicado por Amor de Madre y libro precandidato al National Book Award). Pero también ahonda en la capacidad de los objetos de contar cosas sobre lo que somos y los destinos que anhelamos para nuestras vidas que tan sarcásticamente maneja Sheena Patel en Soy fan (Alpha Decay).

Las fortunas recientes tienen también su espacio. Y para quienes nos interesa muchísimo el mundo de los significantes de moda esto tiene mucho valor. Me refiero a las definiciones de pijo que no se corresponden con la idea del cayetano. Porque hay pijos de todos los pelajes, los hay mucho menos obvios. El quiet luxury o el personaje de Adrien Brody en Sucession cuentan mucho de eso. Observando el mundo de la cultura desde la claraboya de la prensa femenina también se te ocurren algunas ideas sobre esto. No solo, por ejemplo, por la posibilidad material de escribir, algo muy importante, sino también con la performatividad que arrastra dedicarse a una profesión así hoy. Me dio mucha paz leer en la voz de Raquel que le saltan todas las alarmas cuando la gente se refiere a derechos básicos como privilegios, porque durante un tiempo leí esa idea numerosas veces en lo que se autodenomina como “Twitter literatura”, y me generaba un poco de malestar.

Agradezco la mirada diversa y divertida de Raquel sobre su archivo biblio y filmográfico. En la que cabe desde ensayos de sociología a un monólogo de Alfredo Landa en una película de Garci que resulta que le da tres mil vueltas a aquel famoso de Trainspotting. Quiero y no puedo ha sido un descubrimiento. No hay muchísimos libros buenos sobre moda, en mi opinión. Menos aún en España, precisamente porque la moda es una cosa muy secuestrada por el universo pijo (no siempre de look obvio).También porque escribir sobre moda tiene connotaciones negativas de frivolidad y distracción, por su carga tradicionalmente feminizada. Así que por su capacidad de síntesis y por sus reflexiones, este se queda en mi biblioteca de libros que tienen que estar a mano para citar y trabajar.

Brutal.

El libro de Raquel llega en un momento perfecto, porque en un contexto de crisis sociopolítica internacional las formas de la moda pija (en concreto el preppy de la Ivy League de la segunda mitad de siglo XX) están más en boga que nunca. Se sobreviene un cambio un cambio de paradigma estético en moda importante. Si antes las firmas de lujo competían por tener la camiseta souvenir viral o las zapatillas de deporte más deseadas, ahora no hay rastro de eso. La carrera por no ser la última en salir de casa en leggings podría haber comenzado ya. Lo mejor de esto es que tal vez, sólo tal vez y con permiso de tiktok, vuelva a existir la moda ligada a la contracultura. Este tema no es interés de todo el mundo, claro. Pero si hay alguien al otro lado para quien sí, aquí dejo el enlace a dos cosas que publiqué en su día.

Sin más, que ya es bastante, concluyo ya esta cartita. No sé si este formato os gusta a todos. Antes compartía un diario más personal de mis lecturas en Instagram, pero mi relación con esa red social se ha deteriorado tanto que no me apetece seguir haciéndolo. De ahí que optase por contarlo así. No significa que no vaya a escribir como lo hacía antes, sino que he pensado que esta es una buena idea para llenar vacíos y compartir lo que pienso sobre lo que leo (y me gusta).

¿Qué pensáis? Decidme, contadme, lo aprecio mucho.